domingo, 13 de junio de 2010



Domingo, 25 de abril un día tan aburrido como cualquier otro domingo. Aprovechando que no tengo deberes, ni nada que estudiar voy a recoger mi cuarto, y después barreré la cocina y el salón, pero antes, tengo que bajar a desayunar no vaya a ser que me desmaye, y cuando vuelva mi madre se encuentre este cuadro. Estoy cansada solo de pensar que mañana es lunes y que vuelvo a la rutina de siempre: me levanto, me visto, me peino, me lavo la cara, desayuno, me lavo los dientes y tropecientas mil cosas que tengo que hacer antes de irme al maldito instituto. Bajé a la cocina a la velocidad de un rayo del hambre que tenía, abrí la puerta del frigorífico, cogí el cartón de leche, cerré la puerta del frigorífico, cogí los cereales y un cuenco ¡ah! y una cuchara no pretendo comerme los cereales con la mano. Me siento en la silla y preparo mi cuento con leche fría y cereales con miel. Oí la puerta de la entrada cerrarse, me imagino quien será, ¡el estúpido de mi hermano! Pero bueno el nivel de estupidez ya no se lo quita nadie porque ha alcanzado el tope.

-Hola hermanita - dijo con ironía.

-Conozco ese tono y si vienes a pedirme algo ya sabes ... Vete por donde has venido.

-Bueno tampoco te pongas así Ester.

-Haber ¿y cómo quiere el señorito que me ponga? Acaso, ¿nos ha tocado el cupón?.

-Desde luego cada día te levantas más malaje.

-Si, saldré a ti.

-No creo, yo siempre tengo una sonrisa de oreja a oreja.

-¿Si? Pues verás que gracia te va a hacer cuando te diga que he tirado tu pulsera de la suerte

-¿Qué has hecho qué? - dijo con un tono un poco alterado - ¿No será verdad no?.

-Claro que no es verdad, pero, si supieras la cara de payaso que has puesto ahora mismo, ha merecido la pena decírtelo.

-Si, tú y tus niñerías.

-Ya claro te recuerdo que tienes dos años más que yo.

-19 tacos es todo un privilegio para mí, también tengo que recordarte que tengo el carné de conducir.

-Si y yo también tengo que recordarte que ya eres mayorcito de edad y que deberías independizarte porque sino te vas a morir en esta casa.

-¡Ay! Hermanita que poco sabes de la vida

-Y tú que poco sabes de matemáticas y nadie te culpa por ello.

-Ja, ja, ja - Nos reímos al unísono, esta es la conversación más tonta que hemos tenido en la vida - Bueno Rubén me voy que tengo que arreglar mi cuarto que está hecho un asco.

-Pues como la dueña - me dijo y a la vez me sacó la lengua en señal de broma, yo le sonreí mientras me iba escaleras arriba para entrar en mi cuarto.


¡Que desastre! Mi cuarto parecía enteramente una leonera. La ropa de ayer tirada en la silla del escritorio, el armario todo patas arriba, la cama deshecha totalmente, el edredón en el suelo, los libros del instituto en mi escritorio, mis zapatillas tiradas una por cada lado ... Y bueno no sigo más porque entonces no tendría tiempo para arreglar mi cuarto mientras me fijo en lo desordenado que está. Antes de nada puse mi mini cadena con un disco de cantantes y grupos ingleses como Craig David, Rihanna, Justin Timberlake, Lady Gaga, Paramore, Linkin Park ... Pero es que me encantan los grupos y cantantes ingleses. Lo puse a un volumen aceptable para que los vecinos no vinieran a quejarse. Primero hice la cama, luego recogí la ropa del armario, después los libros del instituto ... Me llevé arreglando mi cuarto desde las 10:30 de la mañana hasta las 12:30 de la tarde más o menos. Como dije luego me bajé a la cocina y limpié el suelo y luego le di con la fregona hasta dejar el suelo como una patena. Como no sabía a que hora iba a llegar mi madre estuve arreglando la casa un poco sobretodo el salón que es donde más tiempo pasan mis padres. Del salón me pasé al baño que lo dejé como los chorros del oro. Eran las 14:20 cuando terminé de limpiar todo y aún estaba en pijama, subí a mi cuarto y me planté unos vaqueros de pitillo, mis convers negras y mi camiseta celeste de mangas largas en la que ponía "love" en letras grandes y de color rojo. Escuché el motor del coche de mi madre, me dio una voz para que bajase a ayudarla a coger las bolsas de la compra. ¡En efecto!, Rubén se había quitado del medio para no tener que acarrear con las bolsas ... ¡Será flojo! En cuanto vi a mi madre se me iluminó la sonrisa, desde ayer por la tarde n la veía porque ayer estuve en casa de Angy haciendo el trabajo de economía, ¡No veas la de tiempo que nos costó hacerlo!, y claro llegué a las tantas de la noche a casa, cuando llegué solo estaba mi padre despierto porque estaba escribiendo un informe para la empresa donde trabaja. Así que todo fue llegar beberme un zumo e irme a la cama de lo cansada que estaba y como esta mañana me he levantado y no estaba mi madre hasta ahora no la he visto. Me fui corriendo a darle un beso pero mucho antes la saludé gritando a los cuatro vientos desde la ventana de mi habitación. Cogí algunas bolsas y rápidamente las llevé a la cocina porque pensaban mucho. Cuando ya descargamos del coche todas las bolsas nos pusimos a hacer de almorzar.

-¿Dónde estuviste anoche hasta tan tarde? – me preguntó mi madre con aires de preocupación.

-No te preocupes mamá, estaba en casa de Angy haciendo el trabajo de economía que era cojonudo – le expliqué y ya parecía más tranquila.

-¡Ah bueno! Si es por eso

-¿Qué te pensabas qué estaba hacía a esas horas mamá?

-No nada ... – dejo esa respuesta en el aire.

-Mamá te he dicho millones de veces que no tengo novio.

-Si claro, eso es lo que le dices a la pobre de tu madre.

-Bueno el caso que lo tuviera ... ¿Crees de verdad que no te hubieras enterado por las cotillas que tenemos puestas por vecinas?.

-Es verdad hija, esto en vez de un barrio parece el Diario de Patricia.

-Ja, ja, ja – empecé a reírme como loca, mi madre tenía un buen sentido del humor.


Hicimos de comer espaguetis a la boloñesa, estaban que te chupabas los dedos, comimos alrededor de las 15:00 y cuando acabamos recogí la mesa y me puse a fregar los platos ya que no tenía nada mejor que hacer ya que se puso a llover en el mejor momento ... Desde luego que mala suerte que tengo ahora que iba a llamar a Angy para ir al centro comercial a ver la película de la Pantera Rosa 2 ... Pero bueno que se le hará me tiraré un domingo sin salir de casa yo creo que me vendrá bien para ir adelantando materia así no me pillará el profesor de economía con las defensas bajas. Subí a mi cuarto después de acabar de fregar, cogí el libro de economía, me senté en la cama y me puse a leer página por página y entendiendo lo que leía. Abrí los ojos ¡me he quedado dormida! Joder ahora que estaba intentando adelantar materia ... Si es que está visto y comprobado que no puedo estudiar sin que me obliguen, vamos que me obliguen no sino que tenga un examen y por ello si que me pongo a estudiar enserio, pero bueno iré abajo a ver que están haciendo mis padres que supongo que mi padre ya habrá llegado del trabajo. Total que cuando voy bajando escucho unas voces que no me son muy familiares y cuando ya estoy totalmente abajo veo a los amigos de mi hermano ... Este tío es como tonto pero sin el como, podía haber avisado cuando estábamos almorzando de que iba a traer a unos amigos y no que ahora me tengo que peinar porque tengo unos pelos que en vez de una chica parezco una leona, total que me voy corriendo al cuarto de baño porque había que pasar por el pasillo para llegar a él y claro para llegar al pasillo tenías que pasar por el salón, cuando llegué al cuarto de baño me hice una coleta dejando mi pelo liso bien agarrado con la gomilla y me puse algunas horquillas alrededor, esta vez en vez de hacerme un tupé me deje mi flequillo de cortina por la frente, me miré en el espejo, y me dije a mi misma "no hay nada más que hacer, por mucho que me arregle yo no tengo arreglo" a veces me río yo misma de lo que digo, pero tengo razón ... Salí del baño dispuesta a plantarme en el salón y allí estaba Antonio, el amigo tan guapo del estúpido de mi hermano, desde luego que no sé el chiquillo como se junta con el capullo de mi hermano para que le huyan las tías, desde luego que los tíos no piensan con la cabeza sino con el culo, pero bueno que se le va a hacer ... Son tíos que más quieres de ellos. Total que llego al salón y me quedo cortada y no digo ni Hola.

-Hola Ester – me dijo Antonio ¡Me muero de la vergüenza!.

-Hola – para decir una puñeterísima palabra lo que tarde ¡dios mío!.

-¿Qué tal estás? – me preguntó y me hecho una de esas sonrisas con las que yo me desmayo ...

-Bii ... Muy bien – le dije mientras le sonreía, ¡me lo como te lo juro! .

-Me alegro guapísima – ¿me había dicho lo que yo había escuchado? Me muero, te juro que me muero y encima delante de mi madre joder que raro que no se haya dado cuenta de que se me caía la baba vamos que me ponen un cubo debajo de la boca y lo lleno hasta arriba.

-Gracias y yo por ti – no podía decir nada más porque entre el nerviosismo que tenía
y las ganas de tirarme encima de él y comérmelo a besos era insoportable

-Bueno mamá nos vamos arriba a hacer el trabajo de tecnología – mi hermano como siempre cortándole el rollo a todo el mundo ... ¡Os juro que me entró ganas de cargármelo allí mismo, delante de todo el mundo! – Nos vemos pequeñaja

-Pequeñaja vas a llamar a tu abuela imbécil – si las miradas matasen el estaba ya en cenizas ... Con la mirada que le eché no tuvo cojones de decirme nada

-¡Alá que humos! – dijo Antonio sorprendido de lo que le dice a mi hermano, normal si es que ¡me tenía harta ya!



Subieron las escaleras murmurando y me imagino ya de quien estaban hablando o me imagino la de payasadas que le estaba contando mi hermano a su amigo de mi ¡claro está! Pero este cuando lo coja se va a enterar de lo que vale un peine. Me senté en el sofá y me crucé de piernas.

-¿Aún no ha llegado papá del trabajo? – le pregunté a mi madre preocupada casi siempre llegaba a las 6 de la tarde pero esta vez se estaba retrasando mucho eran ya casi las 7 de la tarde.

-Que va hija aún no ha terminado la reunión, por lo visto le queda para rato y no sabe si llegará a cenar si quiera – me explicó mi madre

-Ah bueno ... Me voy a subir a mi cuarto, llamaré a Angy haber que está haciendo

Tal y como dije me subí a mi cuarto cogí el móvil y marqué el número de Angy, cuando dio tres toques le cogió.

-¡Hey! ¿Qué pasa estúpida me hechas de menos eh? – me dijo en tono simpático.

-Si te hecho tanto de menos que he soñado contigo y todo – nos reímos al unísono, si es que esta niña me hacía reír a todas horas aunque estuviera llorando como una magdalena – Eres la leche Angy.

-Ya bueno y tu eres el colacao – dijo mientras se reía.

-Joder tía que domingo más aburrido he pasado en mi casa, he cogido el libro de economía para ir adelantando materia y me he quedado dormida de lo que me aburría el tema, ja, ja.

-Normal si es que el ganso no deja de mandar deberes y trabajos se cree que nada más tenemos tiempo para su asignatura, cualquier día se encuentra su libro hecho pedacitos por la clase – y es que a Angy de nunca le ha caído bien el ganso, nuestro profesor de economía.

-Ya, bueno cambiando de tema – puse un tono de misterio – ¿A que no sabes quien está en mi casa?.

-Pues bueno puede ser tu madre, tu padre, el estúpido de tu hermano ... – no se le pasará por la cabeza quien está aquí así que yo esperé a que me hiciera la pregunta clave - ¿Me lo vas a decir o que niña?.

-Bueno si te pones así ... Antonio, un amigo de mi hermano que está buenísimo je, je, tía que un poco más y no me hecho encima suya delante de mi madre y mi hermano, ja, ja – y es que Angy seguramente se estaría imaginando la reacción de mi madre al ver ese cuadro – ¡Y no! No imagines cosas que no son ¡eh!.

-No si yo no me imagino nada, ja, ja.

-Ya claro como sino te conociera ya lo suficiente – le dije en tono burlón – Además sabes como soy y no haría semejante locura y menos delante de mi madre – llamaron a la puerta y yo me pegué un susto que un poco más y no toco el techo con la cabeza – Espera que llaman a la puerta de mi cuarto – solté el móvil encima de la cama y me fui a la puerta para abrir - ¿Quién es? – dije antes de abrir.

-Soy yo Ester, Antonio – me explicó con un tono apaciguado

-Abrí la puerta – Hola, ¿qué quieres?

-Nada solo que pasaba por el pasillo vengo de baño y me gustaría saber si tienes planes para mañana – no sé si era una pregunta o una afirmación así que ...

-Hombre de momento tengo planes de ir al instituto – me reí, mientras el me imponía con esos ojos verdes que tenía – Aunque pensándolo bien no, no tengo ningún plan para mañana, aparte de ese claro.

-¡Ah! Pues perfecto, ¿te gustaría venir a patinar?

-A mi lo de patinar no se me da muy bien – después de contestarle me mordí el labio en señal de nerviosismo

-Bueno pues no sé, yo te enseñaré si quieres – me dijo simpáticamente – Entonces, ¿vendrás?

-Bueno, me lo pensaré ¿vale? – antes de contestarle eso me quedé un momento pensando, me hago de rogar ...

-Am vale, pues me encantaría que vinieras – me sonrió y me miró con impaciencia para que la contestación fuera un sí quiero, como en las bodas – Bueno pues ya me contestarás – me dio un papel en el que había un número de móvil – Este es mi móvil contesta ahí cuando ya hayas decidido si venir o no – se fue tranquilamente.

sábado, 12 de junio de 2010



Cerré la puerta y me puse a dar saltos de alegría, ya no me acordaba ni de que estaba esperando en el móvil Angy así que cuando me di cuenta cogí el móvil.

-¡Angy, Angy, Angy! Tía tengo que contarte una cosa – me puse muy nerviosa y no paraba de alegrarme de lo que me acababa de pasar – ¡Ay! Dios mío que cosa más ... ¡ains!.

-¡Niñata! ¿Quieres hacer el favor de dejar de alegrarte tú solita y contarme lo que te ha pasado para que yo también me pueda alegrar? – me dijo un poco enfadada
porque no terminaba de contarle lo que me había pasado.

-Vale, vale ... – Cogí aire y estaba dispuesta a contarle con pelos y señales lo que me había pasado hace 1 minuto – Verás ... Antonio el chico que te he dicho que es amigo del capullo de mi hermano, pues ha venido a mi cuarto ha preguntarme que si quiero ir con el a patinar sobre hielo mañana ...

-¿Y que le has dicho?, ¡dime que le has dicho! – no me dejó terminar cuando ya me estaba preguntando.

-Perdona ¿Me dejas terminar?

-Joder hija que importante te pones para contar una cosa ...

-Bueno pues le he dicho que me lo pensaré

-Pero, per ... ¿Estás capulla o qué? – me dijo rabiosa porque le da coraje que me haga de rogar.

-Haber Angy soy una tía de princip ... – no me dejó acabar cuando ya me estaba poniendo a parir.

-Déjate ya de principios niña, se te pone un tío a huevo y tu ... No ya me lo pensaré – dijo imitándome – Es que no tengo nada mejor que hacer que perder el tiempo estudiando la asignatura del ganso ...

-¡Vale, vale, para! – le grité – No me haré de rogar y le mandaré ahora mismo un mensaje.

-¡Ah! ¿Qué también te ha dado su móvil? – me imaginaría que estaría con la boca abierta – ¡Pero si este tío va a saco Ester!.

-¿Y si te digo que por una vez en mi puñetera vida estoy de acuerdo contigo?.

-Pues si me dijeras eso, yo pienso que ya estás madurando – empezó a reírse como loca.

-Ya claro, como que tu eres una tía súper madura – dije haciéndome la enfadada.

-Anda ya Ester ¿No me digas que te vas a poner a llorar como los bebés?, aunque ahora que lo pienso sería propio de ti ... – me dijo y se partía de risa mientras me lo decía.

-Eres una capulla ¿Lo sabes?

-Claro que lo sé, si salgo a ti ...

-¡Pero te quiero guarra! – le tiré un besito por el altavoz del móvil – Bueno Angy te tengo que dejar cariño, que tengo que ayudar a mi madre a hacer la cena, que supongo que se quedará el amigo de mi hermano a comer porque con las horas que son dudo que mi hermano tenga la poca vergüenza de no invitarle a cenar ...

-Y a ti te encantaría que se quedase a cenar – no me dejó terminar la frase, pero si efectivamente acertó con lo que acababa de decir.

-Ya si bueno ... ¡Tu me conoces mejor que mi propia madre!, ja, ja.

-Bueno dejémoslo por hoy mañana nos veremos a primera hora estoy en tu casa para que me cuentes si se quedó a cenar o no, ja, ja.

-¡Pero como te gusta meter cizaña guarra! – le dije burlándome un poco de ella – Anda que tu encajarías en mi barrio perfectamente.

-¿Y por qué supones eso? – dijo esperando mi respuesta un poco resignada por lo que dije.

-Pues porque eres otra cotilla como mis vecinas, lo que pasa que tu vives más lejos y por eso no puedes cotillear, ja, ja.

-Ya me temía que dirías eso.

-Bueno si quieres que te cuente todo mañana, primero tendrías que dejar que me fuera ¿no te parece? – le pregunté un poco cabreada, aunque ella sabía que se lo decía de cachondeo.

-Vale, vale, ya te dejo con tu principito o tu rana según se mire, porque yo aún no le he dado el visto bueno y yo soy como tu segunda madre así que ...

-Vale, ya le cogeré una foto a mi hermano de su cuarto o mañana pásate por la pista de hielo y nos verás patinar y así le das el visto bueno mamá elevada al cuadrado – nos reímos al unísono – Bueno Angy ya enserio me voy que tengo que ayudar a mi madre con la cena, un beso guapa, te quiero.

-Yo también te quiero, mañana nos vemos.

Colgué y me bajé escaleras abajo para ayudar a mi madre, pero ya estaba preparada la cena y en la mesa estaban ya sentados Rubén y Antonio para zamparse la cena, mi madre estaba apartando los platos había preparado hamburguesa con patatas fritas.


-Hija ¿No te importa que Antonio se quede a cenar no? – me preguntó mi madre.

-No, para nada, a Rubén no le importa que se quede Angy a cenar y a mi no me importa que Antonio se quede a cenar – le respondí con simpatía.

-Vuestro padre está al llegar, me acaba de llamar hace 5 minutos y está entrando en Sevilla, le quedan como unos 5 minutos más o menos para llegar.

-Ah vale – dijimos Rubén y yo al unísono.

Nos pusimos a comer y efectivamente pasados 5 minutos se escuchó el motor del coche de mi padre. Entró por la puerta y cuando llegó a la cocina soltó su maletín y se quitó el abrigo y lo dejó encima de una silla.

-Hola chicos

-Hola papá – le dije yo.

-Hola viejo – le dijo mi hermano Rubén.

-Hola señor – le dijo Antonio, que educado que es el chico.

-Hola eh ... – me miró a mi pensado que era mi novio, es como si estuviera oliendo que estaba pensando eso.

-Roberto este es un amigo de tu hijo, se llama Antonio.

-Ah, hola Antonio – es como si se hubiera quedado más tranquilo al decirle mi madre que era amigo de Rubén, pero bueno que a lo mejor en breve si que iba a ser mi novio, y eso no se lo esperaba mi padre.

-Bueno ¿Qué hay de comer? ¡Traigo un hambre! – dijo mi padre mientras se acariciaba la barriga en señal de hambre.

-Hay hamburguesa con patatas fritas.

-Bueno mamá me voy ya a la cama que mañana me tengo que levantar temprano para ir al instituto.

-Pero hija, sin son las 10 de la noche.

-Ya mamá, pero me tengo que duchar también, además tardo mucho en desayunar, vestirme, peinarme y demás ...

-Bueno, está bien, buenas noches hijas – se acercó mi madre a mi y me dio un beso en la mejilla – Que descanses mi vida

-Y tu también mamá – le devolví el beso – Buenas noches a todos.

Me subí a mi cuarto y cerré la puerta, cogí el pijama, el sujetador, las bragas y unos calcetines porque hacía mucho frío para dormir con los pies desnudos. En cuanto cogí todo eso me metí en el cuarto de baño, cerré la puerta con el pestillo, puse canciones en el móvil y me metí a ducharme. Salí me sequé y me vestí rápidamente porque hacía mucho frío. Cuando terminé de vestirme me desenredé el pelo y me puse las zapatillas, cogí la toalla para tenderla en la azotea, cuando salí hacía mucho frío entonces colgué la toalla la agarré con dos pinzas de la ropa y eché un vistazo haber quien había por la calle, Antonio había arrancado ya la moto para marcharse y como yo tenía el móvil en el bolsillo del pijama, antes de que se fuera le puse en el mensaje: “si voy, mira para arriba”, miró para arriba y me vio en la azotea con el pelo mojado saludándole y me hizo una señal de que esperase, sonó mi móvil y yo me supuse que era el, lo saqué de bolsillo y tenía un mensaje lo abrí y ponía: “perfecto, pero metete ya dentro de tu casa que te vas a congelar guapa”, ¡ay! Lo que me había dicho, me despedí de el y como el me dijo me metí en casa porque hacía mucho frío para quedarse fuera, le vi desde la ventana de mi habitación alejarse con su moto. Aporrearon la puerta de mi cuarto y yo desde mi silla de escritorio dije:

-¿Quién es?.

-Soy yo – dijo mi hermano con un tono un poco acojonante – ¿Puedo entrar?.

-Claro, entra.

Abrió la puerta.

-Hermanita que se te ve el plumero.

-¿Cómo? – le dije indignada por lo que me había dicho no sabía a donde quería llegar a parar.

-Ni como ni nada, no vas a ligarte a Antonio tiene dos años más que tú ¿Sabes?

-Mira niño, no voy a ligármelo ¿Sabes? Además a ti mis relaciones ni te van ni te vienen, así que tampoco eres nadie para decirme con quien debo o no debo salir, ¿vale?.

-Vale a mi no me importa pero a papá si que le importa ... Y creo que no le va a gustar ni un pelo que salgas con el.

-¿Y desde cuando he tenido que pedirle opinión a papá?.

-Desde que vives bajo su techo ... Venga ya Ester si le pedías permiso hasta para ir al baño.

-Eso es mentira.

-Ya se que es mentira, pero si que le pedías permiso para teñirte el pelo o echarte mechas.

-Me da igual lo que digas y ahora fuera de mi cuarto – le dije señalándole la puerta.

-Vale, pero te lo advierto, que no te vea con el porque sino se lo diré a papá.

-Me da igual, no me vas a ver con el por supuesto que no.

-Más te vale.

-¿Es una amenaza? – le dije mientras le miraba a los ojos con odio.

-No es una amenaza es una advertencia, y sino la cumples atenta a las consecuencias.

-Ya claro, como si me importase, sabes que mamá no va a tolerar que papá me diga con quien o no tengo que salir, Angy tampoco le gustaba y mira por donde que es mi mejor amiga.

-Ya pero no es lo mismo chicas que chicos.

-Si venga lo que tu digas, ¡vete de mi habitación!

-Vale, vale no hace falta que me grites.

-Te grito, porque no te vas.

-Pues ya me voy.

Cerró de un portazo la puerta y yo me senté en la cama agarrándome las piernas con las manos y apoyando mi barbilla en las rodillas. ¡Lo odio! Se mete en mi vida sin que nadie le de vela en el entierro, pero se va a acabar cuando haga algo le amenazaré con que se lo voy a decir a papá, como si a mi me importase lo que diga el a no ser que mamá esté de acuerdo con el ... Pero bueno da igual iré mañana a la pista de patinaje y no hay más que hablar y me da igual lo que diga o piense o deje de pensar. Sin pensarlo me había quedado dormida encima del edredón por eso pasé un frío espantoso. Me levanté y me planté lo primero que vi, unos vaqueros, mis manoletinas rojas y mi sudadera blanca con rayas rojas. Como la mochila la preparé ayer me fui al cuarto de baño, me hice un tupé y me deje el pelo suelto, me lavé la cara y me dispuse a bajar a la cocina para desayunar antes de que llegara Angy a por mi. Desayuné tostadas con mantequilla y un zumo recién exprimido que me preparé yo misma porque aún no se había despertado nadie excepto mi padre que estaba cogiendo su maletín y su abrigo.

-Adiós Ester – me dijo desde la puerta.

-Adiós papá, que tengas un buen día.

-Igualmente hija.

Cerró la puerta sigilosamente para no hacer ruido y despertar a los demás. Llegó mi hermano a la cocina medio dormido.

-Como no te des prisa llegarás tarde.

-Bah no me dirán nada es selectividad, si falto es mi problema – me dijo sin ningún tipo de preocupación en sus palabras.

Llamaron al timbre.

-Debe de ser Angy, me voy nos vemos en el instituto.

Me fui corriendo para la puerta y cogí la mochila me la planté y cuando abrí la puerta me encontré con la sorpresa de que era ¡Antonio!

-¡Ah! Hola pensaba que eras mi amiga.

-No pasa nada – me guiñó el ojo y entro para adentro.

-Mi hermano está en la cocina – le indiqué y al mismo
tiempo estornudé.

-Gracias ¿ves? Te dije que te resfriarías.

-¡Ester!

-Mira, esa si debe de ser tu amiga, se marchó riéndose.

-¡Hombre Angy!

-Tía que me he quedado sobada en la cama, he cogido tan bien la cama esta noche, además tú sabes lo que pasa si se pone a llover ...

-Te quedas dormida como un tronco – terminé la frase por ella – Está ahí – le indiqué con el dedo índice hacia la casa.

-¿Así? Se te ha olvidado la merienda Ester.

-Ya, pues ahora después de camino al instituto te cuento lo mejor ... – entramos en la cocina – Se me ha olvidado coger algo para merendar.

-Bueno pero ¿el instituto no tiene cafetería?.
-Si pues no tengo ni un euro así que lo cojo de aquí la comida.

-Hola chicos – saludó Angy muy simpática.

-Hola Angy – contestó Rubén.

Cogí una mandarina para disimular.

-Bueno nos vamos que llegamos tarde y tu bella durmiente espabílate que vas a llegar tarde.

Angy y yo no fuimos riéndonos por el comentario de lo de bella durmiente. Por el camino al instituto le fui contando todo con pelos y señales hasta le enseñé el sms que me mandó y el que yo le mandé. Hasta que llegó el momento de contarle lo que me dijo mi hermano.

-Pero ... – dije esa palabra muy triste.

-¿Pero? Tía no te me vengas atrás ¡eh!.

-No si por mi no es ... – me paré y cogí una hoja del suelo y la estrujé de tal forma que sonó el crujido al partirse – es por el capullo, estúpido e imbécil de mi hermano.

-¿Que pasa con tu hermano?

-Que no quiere que me acerque a Antonio, pero vamos, ni que yo me acerque ni viceversa.

-Que pedazo de ... Mira mejor me callo porque es que no tengo palabras para definir tal cosa o si las tengo pero por respeto hacía ti no las digo – estaba igual que yo, enfadada hasta las trancas. – ¿Y qué vas a hacer?

-Ir voy a ir quiera el o no.

-¡Esa es mi Ester con dos ovarios! - me dijo mientras me daba un achuchón.

Íbamos riéndonos por la calle a carcajadas limpias, vamos que nos llega a ver alguien y es que nos tomaría por locas que acaban de salir o de escaparse de un psiquiátrico. Bueno y encima para colmo nos tocaba ciudadanía unas de nuestras asignaturas preferidas porque decíamos todo como nos salía. Llegamos a clase soltamos las mochilas y seguimos hablando.

-Bueno, ¿y por qué no le mandas un sms y le dices que si después de patinar no vais al cine?

-Angy las cosas están chungas así que como para ponerlas peor ...

-Anda niña que yo lo tengo todo controlado.

-Si ... A saber lo que estás pensando, es que si te digo la verdad no quiero ni saberlo.

-Va a ser lo mejor, tú déjamelo a mi.

Empezó la clase de filosofía y la señorita tictac, ese mote se lo pusimos entre Angy y yo porque no dejaba de preguntar la hora, nos hizo una pregunta:

-¿Cuándo tiempo nos queda chicos? – típica frase de la señorita tictac.

-Pues técnicamente toda la hora porque acaba de empezar la clase – dijo Carlos que estaba colocado al final de la clase.

-Es verdad – se llevó la mano a la cara – Bueno empecemos con la clase, esta es la pregunta de hoy:
¿Qué le diríais a una persona que acaba de llegar a nuestro país?

-¡Ay miarma! En que momento más malo has llegado – exactamente por estas frases sin sentido es por lo que le gusta tanto a Angy la clase de filosofía.

Nos echamos toda la clase a reír, porque Angy tenía unos puntazos increíbles.

-Muy bien Angy, pero sinceramente no animaría a la persona que acaba de llegar, ¿Y los demás, que le diríais?.

-Vete por donde has venido este no es tu lugar – dijo Manu el más racista de la clase.

-Espero que hayas ahorrado lo suficiente o que tengas una súper cantidad de dinero – dijo Olga la más pija de 2º de bachiller.

-¿Y tú Ester?, ¿Qué le dirías? – me preguntó a mi, con toda la gente que había en la clase ¡va y me pregunta a mi!, como me veía callada pues claro lo normal.

-Sinceramente no tengo ni idea, pero, por ejemplo: que disfrute de su libertad mientras pueda, que cuide de su familia, que no desperdicie su tiempo ...

-Bien Ester, y es que si os dais cuenta el dinero no lo es todo, con el dinero te puedes comprar muchas cosas materiales, pero nunca comprarás sentimientos. ¿Sabéis por qué?

-Porque los sentimientos no se pueden tocar, ni ver, ni oler, ni escuchar ... La felicidad, la tristeza son sentimientos, son emociones ... Y por mucho dinero que tengas no creo que jamás vayas a conseguir la felicidad, ya que tampoco te va a dar tiempo, ni vas a tener dos vidas para disfrutar del dinero que tienes, para tener dinero hay que trabajar y mientras trabajas no tienes tiempo de aprovechar la vida – dije llena de rabia al recordar el percance que tuve ayer con mi hermano.

-Si más o menos es eso. Lo que os quería decir con ese tipo de pregunta es: que disfrutéis de la vida, que ningún tipo de problema os bloquee, que sepáis buscarle a los problemas una solución y que por nada del mundo os amarguéis la existencia.

A mi me encanta la señorita tictac porque es una mujer, en realidad una chavala porque digamos que tampoco es tan vieja tendrá unos 26 o 27 años, en cuestión que me cae genial porque no es como los demás profesores, te da mucha libertad de expresión, creo que por eso a todo el mundo le cae bien y se portan genial con ella.

Sonó la campana del instituto y ya acabó la clase de filosofía.

-Que clase más guay Ester.

-Es verdad yo me lo he pasado genial – me quedé por un momento pensando – Es más me he olvidado del problema que tuve ayer con mi hermano y tal.

-Eso es bueno guapa, no le eches cuenta tu hermano está gilipoyas, no tiene remedio alguno.

-Ya sé que no tiene remedio, pero vamos que yo voy a ir quiera o no con Antonio a la pista de patinaje.

-¡Así me gusta!

Acabamos las tres primeras clases y nos fuimos a la cafetería, porque salir al patio era un horror hacía demasiado frío y solo me puse la sudadera blanca y roja de rayas, ni me llevé guantes, ni bufanda, ni chaquetón ... Soy un caso perdido.

Entramos de nuevo en clase y dimos las tres horas que nos quedaba para acabar el día en el instituto, le mandé una carta a Angy que ponía: “¿Angy vienes esta tarde conmigo a comprarme ropa antes de ir con Antonio a la pista de patinaje?” y ella me contestó: “Pues claro que si, si tu estilista soy yo, vamos faltaría más.”

Cuando acabamos las clases nos fuimos directamente al centro comercial para comprarme ropa, entonces me llegó un sms de Antonio: “¿A qué hora te viene bien que quedemos?”, le contesté el mensaje y le puse: “A mi me viene bien a las 6, ¿Te parece bien?”, pasaron cinco minutos y me contestó a mi sms: “Me parece genial, a mi también me viene bien esa hora, muchos besos guapa.”


-¿Qué?, ¿Mandándoos sms? – me dijo a la vez que me daba un codazo, como diciendo tariro tariro ... Como si la conociera vamos ...

-Pues si niña, me ha preguntado que a que hora me viene bien que quedemos, le he dicho que a las 6, ¿A esa hora habremos comprado ya la ropa y tal no?

-Pues claro, mira tu vete a una tienda y yo me voy a otra y como tenemos más o menos la misma talla, escojo lo que más me guste y lo compro.

-¡Si hombre! Yo voy contigo, ¡que a veces coges unas cosas que son horterísimas!

-Vale, vale, tampoco tenías que haberme insultado ...

-Sin ánimos de ofender ¡eh! – le dije mirándola de reojo, se estaba riendo la muy capulla ... Ahora está se la iba a pagar.

-Mira primero vamos a la tienda Blanco, que hay una ropa muy chula, luego vamos al Bershka que esa ropa es informal y de último vamos al Stradivarius que sinceramente la ropa de ahí es que me chifla ... – puso cara de poseída y es que a Angy le encantaba elegir la ropa por los demás, normal que el padre no quiera venir de compras con ella ... – ¿Qué es lo que piensas que estás tan concentrada?

-No nada, solo estaba pensando la cara de poseída que se te pone cuando se trata de compras.

-Mentira, lo que pasa que tu eres muy rarita y piensas que yo tengo cara de poseída cuando de compras se trata y es que tu no te has visto la cara cuando te pronuncio el nombre: Antonio.

-Ni se te ocurra nombrarlo ... – le miré con tal mala leche que un poco más y no me la como con los ojos.

-Tranquila, tranquila ... Que parece que me vas a comer y todo.

Nos echamos a reír, Angy y yo somos un caso perdido, lo admito ... Pero es que nos lo pasamos tan bien cuando nos ponemos de esas maneras. Entramos en la tienda Blanco como ella había dicho esa ropa es muy chula ¡y muy elevada de precio!, eso se le olvidó mencionarlo ...

-¡Te crees que me llueve el dinero del cielo o qué!

-Ni mucho menos, pero no sé pensaba que no iba a estar tan cara la ropa, como estaban de inventario ...

-¡Si claro y un cuerno! Lo que pasa que tienes una boda en breve y por eso has venido – la miré de reojo.

-Vale, vale, está bien, ¡me has pillado! Pero es que quiero que mi madre sea consciente de que va a tener que ir ahorrando ...

-Bueno pues ya has visto los precios por encima, ahora vamonos al Bershka.

-Sus deseos son ordenes para mí.

Es que esta niña quiere que me muera de la risa un día de estos, si yo me muero haber quien va a llamarla y a contarle todos los chismorreos cuando ella faltaba a clase. Pero bueno ya estaba acostumbrada a sus comentarios sin venir a cuento. Como le dije nos fuimos a el Bershka y sinceramente me gustaba algo de ropa que había pero es que tampoco es que me llamara mucho la atención la ropa de allí, entonces nos fuimos al Stradivarius que era la única tienda que nos quedaba ya, porque las demás son demasiado caras para nosotras que tenemos un dinero ahorrado muy escaso. Solo me llevé cincuenta euros y con eso creo que no voy a tener para mucho la verdad pero me conformaba con unos pantalones y una sudadera buena, bonita y barata, una triple b, vamos.

-¿Qué tal te parece esta sudadera? – me preguntó Angy que tenía en las manos una sudadera verde con mariposas en negro – A mi me gusta.

-A mi también, ¿Cuánto cuesta?

-Doce euros.

-¡Qué bien!, porque ando escasa de fondos, así que mira por donde – cogí la sudadera y me recorrí la tienda entera en busca de unos vaqueros en condiciones, pero nada ... No había ninguno que realmente me llamase la atención – Que te parece si nos vamos al H&M, es que aquí ya no hay nada más que me llame la atención.

-Vale magnifico, allí seguro que encuentras lo que buscas es una tienda muy completita.

-La verdad que sí, allí fue donde me compré el vestido para la boda de mi prima Silvia, deberías mirar algún vestido por allí, están muy bien de precio y algunos son muy bonitos.

Fuimos a la caja del Stradivarius y pagamos la sudadera, luego nos fuimos a la otra punta del centro comercial que era donde estaba la tienda H&M, había mucha gente pero como aún eran las cinco de la tarde nos daba tiempo hasta de bebernos un café en el Starbacks, es que esos cafés están de lo más bueno, son como una especie de capuchino con helado. Estuvimos dando una vuelta por la tienda y encontramos pantalones chulísimos pero es que no me decidía por ninguno así que a lo tonto a lo tonto eran las cinco y media, ¡iba a llegar tarde sino me daba prisa!. Entonces cogí el pantalón que tenía varias estrellas de colores que parecía que le chorreaban líquido, pintadas en el pantalón. Valía veintidós euros, me fui a la caja y me los compré, mientras Angy le echaba un vistazo a algunos vestidos. Salimos de la tienda y vi a lo lejos una zapatería que tenía unas botas de tobillo que eran preciosas, entonces le dije a Angy que se esperase un momento que me habían encantado aquellas botas fuimos a ver el precio pero valían veinte euros.

-Joder tía con lo bonitas que son, y con lo que me gustan, encima me va a juego con lo que me he comprado hoy, pero es que no me llega el dinero.

-¡Venga va! Yo te dejo lo que te falte.

-¿De verdad?

-Enserio.

-¡Gracias, gracias y mil gracias Angy!

-De nada hombre, tu habría hecho lo mismo.

-Pues claro que si, te hubiera dejado lo que hubiera hecho falta claro sin traspasar mis fondos je, je, je.

-Hombre hasta ahí llego.

Le dije a la dependienta que me sacase el número treinta y nueve de el zapato número cuarenta y siete. Me probé la bota del lado derecho y es que me venía como anillo al dedo. Rápidamente me fui a la caja a pagar y como dijo Angy ella me prestó los cuatro euros que me hacían falta. Al salir de la zapatería nos fuimos a paso ligero a la parada del bus en el que habíamos venido al centro comercial.

-Tía es mejor que llames a Antonio y que venga a por ti, el bus tiene pinta de que va a tardar mucho.

-Entonces acompáñame al servicio que me voy a cambiar.

-Vale.

Llamé a Antonio, sonó varias veces hasta que lo cogió:

-¿Si Ester?.

-Antonio es que estoy aquí en el centro comercial con Angy y es que no me da tiempo a llegar a mi casa si hemos quedado a las seis, ¿puedes pasarte a por mi?

-Claro que sí. Espérame en la parada del bus, que me visto y salgo a recogerte.

-Gracias, un beso.

Nos fuimos al servicio y como dije fui a cambiarme de ropa, porque como no iba a ir a mi casa, no sabía donde podía cambiarme así que me cambié en los servicios del centro comercial. Cuando acabé de cambiarme salí del baño.

-¡Joder tía que guapa! – se quedó mirándome de arriba-abajo – ¡Yo quiero unas iguales!.

-Cuando te devuelva los cuatro euros, mañana volvemos y te compras tu unas ¿vale?.

-Esta bien, pero iguales no hombre que va a parecer que nos la hemos comprado las dos el mismo día o que ha sido mucha casualidad que nos hayamos comprado las mismas, mejor me compro otras o de otro color, pero las mismas y negras ...

-Vale, vale, lo que tu quieras.
Nos fuimos a la misma parada del bus y allí estaba el bus.

-¡Niña mira donde está el bus! – le dije, mientras íbamos con las mochilas a cuestas, nos fuimos a la parada del bus.

-¿No ha llegado Antonio aún?.

-Eso parece o al menos no le veo.

Silbó alguien pero nosotras no le echamos cuenta pensábamos que no era a nosotras. Pero seguían silbando y miramos a todos lados, entonces fue cuando escuché mi nombre y giré la cara, era Antonio.

-Hola chicas. Lo siento no he podido llegar antes pero es que no puedo correr con la moto que sino me multan y me quitan el permiso.

-No te preocupes, mejor si no corres, es mejor llegar tarde que no llegar nunca.

-Tu siempre tan guapa – me dijo mientras me sonreía - ¿Dónde vais con las mochilas a cuestas?.

-Es que nos hemos venido al centro comercial en cuanto hemos salido del instituto – dijo Angy a Antonio.

-¡Ah vale!

-¿Ester me llevo la mochila y las bolsas a mi casa vale?

Luego cuando vuelvas pásate a por ella.

-¿Seguro que quieres llevártela?

-Si segurísimo, ya tu te pasar luego a por ella – Angy me empujó hacia ella y disimuló darme un beso cuando en realidad me susurró al oído – Ester si tu madre, padre o hermano te llama le dices que estás conmigo ¿vale?.

-Gracias Angy, no se como voy a poder pagarte todo lo que has hecho hasta ahora por mi.

-Anda ya niña, no seas tonta lo hago porque soy tu amiga si fuera tu enemiga no lo haría ¿No te parece?

-Gracias de verdad Angy.

-¿Nos vamos? – me dijo Antonio el pobre ya estaba cansado de nuestra despedida, total mañana nos íbamos a ver de nuevo, en realidad nos íbamos a ver después cuando tuviera que ir a por mi mochila.

-Vale, Angy vas a peder el autobús como te descuides, venga chao un beso guapísima, luego voy a tu casa a por mi mochila – le sonreí mientras me alejaba y le guiñé un ojo en señal de que le iba a contar todo pero todo todo cuando volviera.

Antonio y yo nos fuimos al lugar donde estaba su moto, era blanca y azul y súper grande. La verdad que yo no entendía mucho de motos, pero a primera vista parecía una buenísima moto. Sacó del maletero de la moto dos cascos los dos iguales, azules con líneas azules en los laterales del casco. Me dio a mi uno y el se puso otro., se montó y después me monté yo agarrándome de su cintura. Puso en marcha la moto, la verdad que nunca me había montado en una moto pero iba cagadita perdida. Me agarré fuerte a su cintura porque si digo la verdad no me fiaba ni un pelo ... Pero bueno no me quedaba otra que estarme quieta y esperar a que llegáramos a la pista de hielo del Nervión, el centro comercial de Sevilla. Pasamos un montón de calles, de rotondas, de avenidas ... La verdad que yo ya estaba loca de tantos coches, motos, camiones, autobuses, etc ... Que fui viendo de camino al centro comercial. Aparcó en el sótano del centro comercial, exactamente en la columna A5. Le puso la cadena a la moto para que nadie se la robase por supuesto. Me dio la mano y nos fuimos a el pasillo que daba a las escaleras y ascensores de las plantas del edificio. Nos fuimos escaleras arriba para llegar a la primera planta que era donde estaba la pista de hielo.

-No tengo nada de dinero Antonio, a no ser que tu lo pagues y yo luego te de el dinero.

-¿Que dices? – dijo sorprendido al escuchar esas palabras de mi boca y se echó a reír.

-¿De qué te ríes creo que no he dicho nada gracioso? – le miré un poco confundida.

-Haber el que te ha invitado a venir soy yo, pues el que paga también soy yo.

-Me sabe mal, mejor me haces un préstamo hasta mañana.

-¡No te lo crees ni tú!.

-¡Que no quiero que me pagues nada jolin!.

-Bueno, bueno lo que tu digas Ester, deja de gritar que nos esta mirando todo el mundo o casi todo el mundo.

-Vale, pero si me dices que no me vas a pagar las cosas por el morro.

-Vale – me dijo dándome la razón como a los locos.

Nos fuimos a la taquilla de la pista de patinaje. Mientras yo miraba toda la gente que estaba patinando y a niños de corta edad patinando solos, yo me quedé completamente anonadada, tenía hasta miedo de entrar en la pista de patinaje, no por las caídas si no porque le daría vergüenza ajena a Antonio, pero bueno todo sea por el y por pasar un buen día.

-¿Cuanto tiempo quieres que estemos patinando?

-Me da igual, pero si te digo la verdad no sé patinar ...

-¡Ah! Eso no es nada malo. Lo dices como si tuviera importancia, nadie nace sabiendo patinar.

-Ya claro, pero tu si que sabes.

-Claro que sé. Porque he venido mucho a las pistas de patinaje, desde los 12 años llevo patinando en una pista de hielo, es más he estado trabajando en esta pista de hielo como monitor.

-¡Ah! Entonces serás un experto ... Que vergüenza y vas a ver la de guarrazos que me voy a dar ...

-Ester he enseñado a patinar sobre hielo a millones de niños de cinco, seis e incluso de cuatro años, ¿No te voy a poder enseñar a ti?

-¿Con qué me estás comparando con un niño de pañales o qué?

-No nada que ver ... Aunque si te digo la verdad – se puso la mano en la barbilla con aires de pensativo – Que tienes la cara de una muñeca.

-De porcelana ¡no te jode!.

-¡No, de plástico! – me miró y se empezó a reír, porque le estaba mirando de tal forma que para mi que sabía perfectamente en lo que estaba pensando.

-Bueno venga. ¿Cuantas horas?.

-Me da igual.

-Vale, Rafa vamos a estar varias horas, ¿vale?.

-Vale colega no te preocupes no te las íbamos a cobrar de todos modos – le dijo el tal Rafa a Antonio, se notaba por la forma en que se hablaban de que eran amigos desde hace vario tiempo.

-Venga tío ya me daré una vuelta por aquí para despedirme de ti cuando me vaya a ir.

-Vale, pero no te olvides de los viejos amigos ¡eh!.

-¡Claro que no Rafa, tu sabes que yo de nuestras caídas no me olvido nunca!.

-Venga nos vemos.

-Chao Rafa.

Nos fuimos a los bancos a ponernos los patines. Después de eso intenté levantarme con ellos puestos, pero es que no podía y me tenía que ir agarrando al filo de la pista. Pero como la gente que estaba dentro se estaba resbalando no podía ir agarrandome por el filo, así que Antonio al verme que era incapaz de poder andar con eso puesto, me agarró de la mano.

-Sígueme a mi.

-Ya eso intento, pero no puedo andar con esto puesto – a la vez que terminé esa frase, me cogió en brazos y me llevó hasta la entrada de la pista – ¿Pero qué haces?, ¿Quieres soltarme ya que te vas a hacer daño?.

-Que va, he hecho mucho ejercicio para cansarme de llevarte en brazos.

-Bueno pero bájame ya, que me siento incómoda.

-Vale lo que tu digas.

Me bajó y ya estábamos en la entrada de la pista de hielo, primero entró el y luego agarrándome de una mano me ayudó a entrar. En cuanto que entré tenía el presentimiento de que iba a caerme, pero no sé porque no me caí ... ¡Ah sí! Porque me tenía agarrada de las manos, que si no me pego un culazo que no es normal.

-Haber, tienes que tener la cuchilla de los patines dominada, sino te caerás en cuanto te suelte.

-¿Y cómo sabes tú qué voy a caerme?

-¿Probamos a ver?

-No, mejor no.

-Vale, bueno pues entonces agarrate bien de mis manos y no las sueltes ni por asomo.

-Vale ¿Y aparte de eso?

-Déjate llevar solamente, yo iré guiándote hasta que cojas el truco.

-Vale, yo me dejo llevar.

Me cogió de las dos manos apretándome con fuerza para que no se resbalasen ni nada por el estilo. Entonces cerré los ojos y me deje llevar como el me indicó. El aire a la velocidad que iba me daba en la cara de lleno, en realidad era agradable, hasta que abría los ojos y me daba de golpe y los tenía que volver a cerrar. Entonces noté como se el se paró y me dejó a mi en medio de la pista, sola, sin nadie a mi lado, el se distanció un poco de mi, pero yo como soy tan patosa, no me podía mantener ni una milésima de segundo de pie cuando el me soltara, así que en cuantito que me soltó ¡pum al suelo! Era lo más normal, después de todo no soy ni buena patinadora, ni buena tenista, ni buena futbolista, ni buena esquiadora ... ¡Eso sí!, era buena jugadora de voleibol, en eso nadie me ganaba y ese era mi punto fuerte. La próxima cita, si va a ver otra, será para jugar al voleibol o nos vamos al centro de ocio del centro comercial y hacemos una carrera de coches, ¡a ver quien gana!. Total que al ver que me caí se acercó a mi y tuvo la honradez de levantarme, ya que yo no sabía ni como tenía que levantarme ...

-Te dejo un segundo sola y te caes – me dijo bromeando, más bien que una broma parecía una burla ...

-Ya es que no todos somos tan hábiles como tu – me giré la cara en señal de enfado, pero la verdad que no se inmutó mucho.

-Es solo práctica, verás como la próxima vez vas a patinar mejor.

-No creo que haya otra próxima vez.

-¿Por?

-Ya te contaré.

-Te llevo a casa y esta noche te llamo para que me lo cuentes ¿vale?

-Vale, pues bueno me lo he pasado hoy muy bien, gracias por haberme traído ha sido una experiencia inolvidable.

-De nada hombre es un placer estar contigo, eres muy maja.

-Gracias, tu también.

-Bueno venga, nos ponemos los zapatos y te llevo a casa, ya es un poquito tarde, bueno mejor me dices donde esta la casa de Angy y vamos a recoger tus cosas ¿Vale?

-No, mejor será que me dejes en casa de Angy y ya me iré yo a casa.

-No, de eso nada. Te llevo para quedarme tranquilo de que has llegado sana y salva.

-Bueno, pues como quieras.

-Vale.

Salimos de la pista de patinaje y nos fuimos a los bancos para cambiarnos de nuevo las botas de esquí el por sus zapatos y yo por mis botas de tobillo. Se despidió de Rafa con un abrazo y con un: "ya te llamaré". De nuevo nos fuimos a el pasillo donde estaban las escaleras y los ascensores, pero esta vez cogimos el ascensor en el que habían dos niños con sus respectivos padres, eran muy simpáticos los niños y Antonio no paraba de reírse con ellos porque se estaban haciendo morisquetas. En cuanto llegamos a la columna A5 nos subimos a la moto, nos pusimos el casco y le fui indicando por donde tenía que ir para llegar a casa de Angy. Cuando llegamos llamé a la casa de Angy y ella misma me abrió.

-Hola niña, ¿Cómo te lo has pasado?.

-Muy bien.

-Me alegro, bueno pues entra y me lo cuentas todo.

-Lo siento Angy, pero está ahí esperando que coja mis cosas y tal para llevarme a casa.

-¡Ah! Con que tienes un chofer personal y no me lo habías dicho.

-Que va yo no quería, es más quería quedarme aquí contigo e irme a mi casa yo solita pero el ha insistido en que tiene que llevarme a casa para saber que llego sana y salva, ¿No hubiera sido más fácil darle un toque?.

-Bueno niña, pero encima que el chiquillo se preocupa por ti ...

-Si bueno ... No te conviertas ya en mi madre Angy – nos pusimos reír al unísono.

-Niña pues sube a por las cosas ya y no le hagas más esperar.

-Si me dejaras pasar ... – me hizo una reverencia para pasar a dentro – ¡Oh! Muchísimas gracias, pero falta lo más importante.

-¿El qué?

-¡La alfombra roja hombre!

-¡Ups! Se me olvidó ir a por ella a la tintorería.

-Eres un caso Angy, veremos a ver si ya mismo no te despido ... ¡Jah! Que vaya criada más olvidadiza y rebelde que tengo.
Empezamos a reírnos mientras subíamos las escaleras de su casa para llegar al segundo piso donde estaba su habitación, en la cuál metió todas mis cosas. Pasamos por el cuarto de su hermano Víctor, que en ese momento al escuchar nuestras risas subiendo para arriba salió de su habitación.

-Hola Ester, ¿Qué haces tu por aquí?.

-Pues conmigo ¿Que va a hacer?.

-Yo que sé, como ayer terminasteis el trabajo de Economía.

-Ya pero tus amigos también vienen a casa y no hacen ni el huevo.

-Si venga ya lo que tu digas.

-Bueno que cortes el rollo, que no me comas ya tan pronto la cabeza.

-Un respeto a tu hermano mayor hombre ... Que ya no se respeta a nada ni a nadie.

-Haber, pero ¿Por qué has salido de tu cuarto si estás estudiando?, deja ya de cotillear y punto, y no te diré nada mientras ... – le dijo mientras nos dirigíamos a su cuarto.

-Vale, oído cocina ¡Angelina Jolie!

-Haber, que esa tía no se parece a mi ni en el blanco de los ojos ¿Te enteras?

-Pues para no pareceros nada, tenéis las dos unos labios de besugo ...

-Ya claro, más quisiera ella.

-¡No! Más quisieras tu.

-Que va, que va.

Yo mientras íbamos al cuarto de Angy me eché unas risas con ellos, siempre están así, no es nada nuevo, el llama a su hermana Angelina Jolie, y ella llama a su hermano Víctor Valdés, la verdad que no se a cuento de que se han puesto esos motes, pero bueno ... Son un caso perdido.

-Aquí están tus cosas Ester.

-¡Ah vale! Gracias de verdad Angy, no sabes lo que te lo agradezco.

-De nada mujer, somos amigas ¿Recuerdas?

-¡Ah! ¿Qué tienes de amiga a esta pedazo de pendón? - dijo el hermano de Angy refiriendose a su hermana con ironía.

-¡Pero quieres dejar de cotillear!

-Vale, vale, ya meto mis asuntos en mis libros.

-Es lo mejor que haces sino quieres que yo te meta la cabeza dentro de el libro.

-¡Que miedo!.

-Más te vale tenerlo, lo que digo lo hago.

-Bueno Angy me voy ya, ya sabes atenta esta noche al móvil – estuve pensando y llegué a la conclusión de que esta noche iba a contarle lo que me pasó con mi hermano - ¡Oh oh! Lo siento Angy pero me acabo de acordar que esta noche – me acerqué a ella y le dije en voz baja – Esta noche voy a estar hablando con el, voy a explicarle lo de mi hermano.

-¡Ah! Bueno pues mañana me contarás todo ¡Eh pillina!, que te lo tienes todo muy calladito.

-No, no, mañana ya no me lo tendré callado.

-Eso que mañana me lo tienes que contar todo, todo.

-Bueno guapísima, que una vez más gracias por haberme guardado las cosas, ¿Ha llamado mi madre?.

-Que va y mira que he estado todo el día pegada al teléfono y al móvil.

-¡Ah! pues mejor, eso es señal de que no sospecha nada.

-Eso esperamos – me miró y me sonrió – Además sabes
que me tienes a mi para sacarte de los líos.

-Si, siempre tengo a mi defenzorra de la justicia.

-Eso, eso y yo a mi putiferia.

Empezamos a reírnos de nuevo, sin parar hasta llegar al piso de abajo, me planté la mochila a mi hombro izquierdo cogí las bolsas con la mano derecha y me puse delante de la puerta, le di dos besos a Angy y me marché hacia la salida.

-¿He tardado mucho?

-Un poco, pero no pasa nada, no tengo prisa.

-Lo siento, es que nos hemos entretenido y tal.

-No pasa nada enserio.

Se bajó de la moto metió las bolsas dentro del asiento de la moto y la mochila la puso entre sus piernas para que no se cayera y para que a mi no me pesase el hombro. Íbamos llegando a la calle de mi casa y cuando estuvimos más o menos por la esquina de la calle ...

-Párate. Déjame aquí.

-¡Qué dices! Te acompaño hasta la puerta.

-Antonio tu no lo entiendes esta noche te explico lo que ha pasado enserio.

-¿Es grave?

-Un poco, pero de momento no te lo puedo contar.

-Vale, lo entiendo.

-Hasta mañana – me acerqué a el y cuando iba a darle un beso en la mejilla movió un poco la cara y mis labios chocaron con los suyos – No deberías haber echo eso.

-Ya no debería, pero lo he hecho y lo echo, echo está.

Le sonreí un poco triste, me cogió la barbilla y me levantó la cara para que le mirase a los ojos.

-Ester sea lo que sea que te pasa se va a arreglar ya verás.

-Ya pero es que no tiene que ver solo conmigo, sino contigo también. Ya te lo contaré esta noche enserio.
Me tengo que ir ya Antonio.

-Vale Ester esta noche a eso de las diez o diez y media te llamo.

-Vale, yo ya habré acabado de cenar a esa hora.

-Voy a echar de menos nuestras risas de hoy - me dijo mientras se apenaba de nuestra despedida.

-Y yo también.

-Te quiero Ester.

Me quedé anonadada no sabía que decir, era una nueva experiencia para mi, yo nunca he tenido novios en todo caso rollos de verano ... Pero nada serio con nadie porque a mi eso de la seriedad no me va porque ... Bueno porque me hicieron daño una vez y no quiero que me lo hagan dos veces ... La cosa es que a mi también me gusta Antonio, pero no sé si hago bien en hacerme ilusiones ... Las cosas en mi casa están muy chungas y si mi hermano le da por decirle algo a mi padre, ya la hemos liado.

-¿Qué te pasa?

-No nada. Ya te contaré esta noche, venga Antonio que mi madre ya mismo estará llamándome.

-Por cierto estás hoy muy guapa. ¿Es nueva la ropa verdad?

-Si bueno eh ...

-Ya lo sabía.

-¿Lo sabías?, ¿Cómo?, ¿Por qué?.

-Estuve en tu casa después de salir del instituto y no te vi llegar a tu casa, entonces cuando me llamaste aún estaba en tu casa, y como esta mañana ibas totalmente diferente a hoy, pues por eso he llegado a la conclusión de porque estabas en el centro comercial y el porque de todas esas bolsas.

-Eres muy listo.

-Ya lo sé, pero no tan guapo como tu.

Me miró y yo le miré, intercambiamos durante segundos nuestras miradas conectadas, pero a mi me entró la vergüenza y desvié la mirada. Desde la esquina había visto a mi madre salir de casa.

-Antonio enserio me tengo que ir ya. Mi madre acaba de salir de mi casa y se dirige hacia esta esquina.

-Vale – me cogió de la cintura y me acercó a el y me acercó a sus labios, dándome un beso de película.

Cuando me soltó, me dio la mochila y se fue con la moto en la otra dirección para que mi madre no sospechase de que estábamos juntos en el mismo lugar, ni nada por el estilo. Yo tiré para la derecha y el en la dirección contraria a la mía. Fui normal, como voy andando siempre, lo que pasa que ahora con botas de tobillo.

-¡Mamá!

-Hola Ester, ¿De donde vienes?

-De casa de Angy, he estado con ella porque sus padres no estaban en casa.

-Hija mía, pues avisa que me has tenido muy preocupada.

-¡Anda ya mamá! Si a mi nunca va a pasarme nada malo, tengo a mi defenzorra Angy.

Cuando escuchó eso de defenzorra no le hizo ni pizca de gracia, pero cuando ya cogió el hilo del chiste tan malo que hice, empezó a reírse mientras venía a mi lado y yo seguía andando para alcanzarla.

-¿Y donde vas tan arreglada?

-No, si es que esta ropa la tenía en casa de Angy que se la presté una vez y hasta ahora no me acordaba de ella.

-¡Ah! Ya decía yo porque están nuevecitas las botas de tacón de tobillo, los vaqueros y la sudadera.

-Si se lo puso una vez para salir y no nos acordamos ni de ella, la encontró por casualidad en su armario.

-Normal, si tenéis la cabeza a las tres de la tarde.

-¡O mucho peor! La edad del pavo es muy mala, creemé mamá.

-¿Cómo te ha ido el día hoy? - decía mientras se reía por el comentario que yo había echo.

-La mar de bien mamá, ha sido uno de mis mejores días.

-Me alegro mucho hija, espero que todos los días sean así.

Nos fuimos caminando para adelante para ir a casa y soltar mis cosas, eran las ocho y media de la tarde cuando llegué a casa, normal que mi madre estuviera tan preocupada si desde las ocho de la mañana que entro en el instituto hasta las ocho de la tarde no me ha visto el pelo. Entramos en la casa y solté las cosas en el pasillo de mi casa.

-Hombre hermanita, quien te ha visto y quien te ve – dijeron desde la otra punta del pasillo.

-Rubén es que tu eres un aburrido y no sales de la cueva, en cambio yo me llevo todo el día por ahí.

-Ya, así te van los estudios ... – me dirigió una mirada que no me gustó nada.

-Mejor me callo. Mamá me voy a mi cuarto tengo dolor de cabeza.

-Vale hija, espero que se te pase, sino mañana vamos al médico.

-Mamá no seas exagerada que es solo un dolor de cabeza nada más.

-Vale, vale, pero tómate la temperatura por si acaso – me tendió la mano y me dio el termómetro.

-Vale mamá, hasta mañana.

-Hasta mañana – dijeron mi madre y mi hermano al unísono.

Subí escaleras arriba dejando la mochila abajo, no tenía ganas de cargar con ella para arriba aparte estaba súper floja y solo tenía ganas de coger la cama y dormir hasta mañana, pero recordé que tenía que llamarme Antonio, entonces las cosas cambiaban era capaz de quedarme toda la noche en vela con este dolor de cabeza que tenía esperando a que me llamase. Cuando llegué a mi cuarto dejé el móvil encima de mi mesilla de noche y de mientras estuve poniéndome el pijama. Cuando terminé de ponerme el pijama cogí un libro y me puse en el respaldar de la cama a leer, pero antes, puse el móvil en vibrador porque si lo ponía en sonido se enterarían mi hermano y mi madre. Me puse a leer sin echarle cuenta a la hora que era, eran casi las diez de la noche y aún no había llamado. Pero yo seguí esperando a ver si llamaba, me cansé de tanto esperar y me fui al baño a lavarme los dientes y a peinarme. Cuando volví a mi cuarto escuché que el móvil estaba vibrando entonces cerré la puerta cuidadosamente pero a la vez rápidamente para ir a coger el móvil.

-Hombre ya era hora – le dije con un tono irónico.

-Lo siento no te he podido llamar antes, cuando he llegado a casa he tenido que llevar a mi madre a urgencias no se encontraba bien.

-¡Ah! Pues lo siento mucho – dije en un tono más calmado – ¿Y como está?, ¿Qué le han dicho?.

-Está mejor, solo tenía mareos y fatiga.

-Me alegro de que se encuentre mejor.

-Gracias.

Empezamos a hablar sin parar, yo en un tono más bajo para que no se enterasen abajo. Hubo de todo un poco, pero lo que más hubo en la conversación fueron risas.

-¿Qué tenías que contarme? – me dijo cuando los dos nos quedamos callados.

-¡Eh! Nada.

-Venga ya Ester que sabes que puedes contar conmigo para todo.

-Ya, pero para esto no.

-Ester, enserio – me dijo en un tono más serio de lo normal, sabía que el no iba a decir nada pero me daba vergüenza decirlo, porque yo ya era mayorcita para tomar mis propias decisiones.

-No Antonio ... No en este tema.

-Bueno pues hasta mañana, ya que no tienes nada más que contarme.

La verdad es que yo no quería dejar de hablar con el por este “problema”, no quería ser solo su amiga, bueno en realidad había una parte que quería ser su amiga y otra que quería ser más que eso. La verdad que no he estado tan confusa en la vida, pero es que en este tema siempre he sido una indecisa.

-¡No! No cuelgues.

-Entonces, ¿me lo contarás?.

-Si no hay más remedio.

-No te quiero presionar Ester, pero ya sabes lo que te he dicho hoy por la tarde antes de irme a mi casa.

-Ya lo sé, por eso mismo que no quiero hacerme ilusiones porque si tu supieras lo que pasa, no te gustará nada.

-Bueno si me lo cuentas, puede que yo te de alguna solución a ello.

-No puedes o mejor dicho no la hay pero también tiene que ver contigo.

-¿Conmigo?, ¡Ah! Guay, nos ha pillado tu madre ...

-No para nada, no es eso ... – dije en tono de lástima, porque me daba rabia pensarlo y decirlo más aún.

-Bueno pues cuéntamelo ya, que me estás poniendo nervioso.

-Verás – cogí aire y empecé – El día que estuviste en mi casa, cuando te fuiste mi hermano subió a mi cuarto y me dijo que no me acercase a ti, que ni si quiera te mirase ... Bueno y que si lo hacía se lo diría a mi padre y en el tema de novios mi padre es muy estricto conmigo.

Se quedó callado demasiado tiempo yo pensaba que había colgado y todo, pero después de un rato comenzó a hablar.

-Será cabrón – esa fue la primera palabra de asco que recitó para mi hermano – Haber que cojones tiene que meterse el en mis cosas, nadie le ha dado vela en este entierro.

-¿Ves? Te decía yo que era mejor no habértelo dicho.

-No para nada, gracias por habérmelo dicho, porque mañana le voy a reventar los morros.

-¡No hagas eso Antonio! Porque si no la que se va a meter en un lío soy yo.

-Es verdad, pues no le voy a matar a ostias por ti, que sino ya estaba bajo tierra.

-Gracias, mira si quieres mañana podemos volver a quedar.

-No se Ester, tengo un examen de filosofía muy difícil.

-Pues me voy contigo y te ayudo.

-¿Ayudarme?, ¿tú a mi? – empezó a reírse como loco, la verdad que no se que le hacía tanta gracia.

-Haber, ¿qué te hace tanta gracia?

-Que me prestes tu ayuda.

-Ah ¿qué te burlas de mi?

-No, no, nada que ver, sino que te llevo un curso adelantado Ester.

-¿Y? – dije un poco cabreada por su burla sin sentido.

-Y que no necesito ayuda.

-Bueno pues de nada por al menos haberte ofrecido la ayuda.

-Gracias, je je. No te enfades anda, pero si quieres puedes venir a mi casa y te quedas un rato.

-Vale, bueno pues buenas noches me voy a dormir que me duele mucho la cabeza, mañana nos vemos en el instituto.

-Vale mi vida.

¿Cómo?, ¿me acababa de decir mi vida?, esto es un sueño, sin comerlo ni beberlo tengo a un chico detrás mía, ¡ains! Que feliz soy en estos momentos, pero mi hermano lo va a chafar todo lo conozco ...

-Vale hasta mañana, que duermas bien.

Cuando dejamos de hablar dejé mi móvil en mi mesita de noche, me levanté de la cama fui abajo a por la maleta y la preparé para mañana, me volví a la cama y me dormí. Me levanté a las siete y media de la mañana, me preparé el desayuno y acabé alrededor de las ocho de la mañana, luego me fui a mi cuarto me quité el pijama y me puse unos vaqueros con color desgastado o como si se hubieran manchado de lejía, una camiseta de cuello vuelto y encima me puse una chaqueta vaquera. Fui al baño a lavarme los dientes, peinarme y demás. Cuando terminé de hacer todo eso eran las ocho y media de la mañana, escuché como mi padre se levantaba para desayunar e irse a el trabajo. Rápidamente me puse las converses y me fui a mi habitación para coger la maleta y la carpeta. Después de ello cogí el móvil me lo metí en el bolsillo izquierdo del vaquero y me fui escaleras abajo para disponerme a ir al instituto.

-Adiós papá, nos vemos esta noche.

-Adiós Ester que tengas un buen día en el instituto.

Me fui pitando al instituto ya que entraba a las nueve menos cuarto y eran las ocho y media y claro tenía que coger el autobús y desde luego que el autobús no iba a esperarme ni mucho menos. Pasé por varias calles e iba andando rápida a todos lados, iba cortando camino por algunas calles, no pasaba por el mismo lugar por el que pasaba todos los días. Cuando me di cuenta el autobús ya se había ido, osea, que tenía que esperar hasta las nueve menos cuarto que pasase otro autobús y no podría llegar a clase a tiempo. Mi suerte fue que me encontré con que Antonio venía en su moto y seguramente tenía que ir a por mi hermano a mi casa ya que se van juntos cada uno en su moto.

-¿Qué pasa Ester? – me preguntó con preocupación al verme tan decepcionada.

-No nada, que se me acaba de ir el autobús.

-Yo te llevo.

-¡Qué dices, estás loco! Además tienes que irte a por mi hermano.

-Que le den a tu hermano le mando un mensaje y que vaya el al instituto en su moto.

-Bueno pues sino te importa ...

-Da igual total vamos al mismo sitio así que, je je.

Me dio el casco que posteriormente había sacado del maletero de la moto. Me lo coloqué, me pidió la mochila para ponerla entre sus piernas, me monté en la moto y nos pusimos rumbo a el instituto.

-Gracias.

-De nada Ester es todo un placer.

Me puse colorada como un tomate y no podía mirarle fijamente porque me daba vergüenza era patosa hasta para coger un autobús ... No tengo remedio ... Cualquier día perderé la cabeza por el camino y no me daré ni cuenta. Cuando llegamos nos bajamos de la moto y dejamos los cascos metidos en el maletero de la moto, cogí mi mochila y antes de irme le di un beso en la mejilla a Antonio, estaba muy agradecida por lo que hacía por mi día si y día también.

-Me voy a clase Angy debe de estar esperándome.

-Vale, luego nos vemos, bueno esta tarde porque en el recreo estaré jugando al fútbol.

Mientras movía la mano de derecha a izquierda en señal de despedida, iba caminando para mi la entrada del instituto ya que el se quedó allí esperando a que llegase mi hermano. Cuando llegué a la clase Angy no estaba en su mesa, vamos al lado de la mía, se me hizo muy raro el llegar y no verla allí sentada esperándome para que le contase cada detalle ... Le mandé un mensaje antes de que comenzara la clase de Economía y ella aún no estaba allí, ¿le habrá pasado algo? No creo Angy me hubiera dicho algo, me hubiera llamado o no se ... Empezó la clase de Economía que sin Angy si digo la verdad me pareció un poco bastante aburrida. Pasó el día muy lento hasta que salí del instituto, tenía la esperanza de que Angy estaría en la salida esperándome, pero nada, no tenía señales de ella, no me había contestado el mensaje, no me había dado ni un toque ni nada ... Tenía que ir a ver lo que le estaba pasando.

Volví a casa a las tres y media de la tarde, cogí las llaves de mi mochila y abrí la puerta, cuando entre en la casa me encontré con la sorpresa de que mis tíos y mis primos de Badajoz vinieron a hacernos una visita, ¿a cuento de qué?, ¿qué querrán? A mi me daba igual si digo la verdad, lo único que me importaba era Angy, el donde estaba, como estaba ... Así que saludé a mis tíos y mis primos le dije a mi madre que iba a soltar la mochila a mi cuarto, me subí a el, y solté la mochila encima de la cama, no tenía tiempo de organizar las cosas y demás, así que llame al móvil de Angy como una bala. Estuvo tres o cuatro veces dando la señal pero de pronto ¡zas! Se cortaba la línea. Lo estuve intentando más veces pero es que ya definitivamente no daba ni la señal. Después de hacer las llamadas a Angy me tuve que bajar al salón porque había visita y claro eso de no presentarte después de mogollón de tiempo sin verlos es de mala educación. Me baje abajo y le ayudé a mi madre a hacer la comida, ya que íbamos a ser: mi prima Fátima, mi primo Rober, mi tía Verónica y mi tío Carlos, sin contar con mi madre, mi hermano y yo claro está. Habíamos echo de comer filetes de pollo con patatas fritas y una ensalada. Fui poniendo el mantel, las servilletas, los cubiertos, los platos, los vasos ... Así sucesivamente hasta que puse la mesa por completo sin ayuda de nadie. Mi hermano llegó a las cuatro de la tarde por lo visto había ido a casa de Antonio a recoger no se que de un trabajo. Cuando llegó se encontró con la misma sorpresa que me encontré yo y también le pareció raro como a mi. Comimos juntos como en los viejos tiempos en los que aún vivíamos en Badajoz por el trabajo de mi padre, pero hace un año más o menos nos tuvimos que mudar aquí a Sevilla, la verdad es que a mi esta ciudad me gusta más que Badajoz, aquí hace un calor impresionante pero me encanta esta ciudad. Cuando acabamos de comer, mi madre y yo nos fuimos a fregar a la cocina y mi tía también se quería venir a ayudar a recoger las cosas y claro mi madre sabiendo lo cabezota que es mi tía como que no le dijo que no, mi hermano se fue con mi primo Rober a jugar a la play. Cuando acabé de fregar que tarde muy poco en hacerlo, le enseñé a mi prima Fátima la casa ya que nunca había venido a Sevilla. Cuando acabé de enseñarle mi casa nos fuimos a mi cuarto, nos sentamos en la cama y empezamos a hablar.

-Que cuarto más bonito tienes prima – me dijo mirando de un lado a otro.

-Gracias Fátima, ¿cómo va todo por Badajoz?.

-Va muy bien, ¿te acuerdas de Olga?.

-¿La hija del pescadero?.

-Si esa misma.

-¿Qué pasa con ella? – le dije mirándola un poco confusa y asustada yo nunca he tenido buena relación con Olga.

-Pues se ha quedado embarazada.

-¡Venga ya! – le miré con los ojos como platos, estaba
flipada, con lo inocente que era esa niña, no me podía creer lo que habían escuchado mis oídos – ¡Joder! Pero si esa niña siempre ha sido muy calladita y muy tímida.

-Pues ahí donde la ves es más guarra que la Potoca que se compró una casa redonda para no limpiar las esquinas.

-Joder y parecía tonta la tía, ja, ja.

-Para que veas, ¿y tu qué?, ¿te has echado ya novio?.

-No para nada, estoy soltera y sin compromiso – en ese mismo instante sonó el móvil que estaba encima de la cama donde estábamos situadas nosotras.

-¿Quién es Antonio?.

-Es un amigo mío, me llamará para pedirme los apuntes de economía.

-Seguramente, estás echa una empollona y lo tienes todo siempre muy ordenado me acuerdo porque yo casi siempre te estaba pidiendo los apuntes, ¿recuerdas?.

-Pues claro que me acuerdo, nos pasábamos toda la tarde una en casa de otra estudiando ja, ja, ja, ja – nos reímos al unísono.

-Que viejos tiempos, ojalá volviéramos a estar juntas – me sonrió con esa sonrisa característica que tiene mi prima Fátima.

-Si ojalá, desde luego que en los veranos que pueda me voy a ir a Badajoz para estar contigo, te echo de menos aunque no lo creas.

-Claro que te creo porque a mi me pasa lo mismo, es más sabes que tienes mi casa para cuando tu quieras, disponible las 24 horas del día.

-Gracias Fátima, no sabes lo contenta que estoy de que estés hoy aquí.

-Y yo cuando me lo dijo mi padre me quedé flipada y bueno si te digo la verdad subí las escaleras arriba para dejar la mochila del colegio y bajé corriendo las escaleras y me tropecé y me caí de culo y todo.

-Ja ja ja, eres un caso Fati.

Apagué el móvil sin que mi prima Fátima se diera cuenta para llamar después a Antonio. ¡Ah! no me acordaba de que también tenía que llamar a Angy para ver lo que le pasaba y porque no fue en todo el día al instituto, supongo que estará enferma así que cuando se vaya mi prima Fátima la volvería a llamar y le llevaría los apuntes a su casa para que esté al día. Llamaron a mi puerta y después de ello entró mi madre con mi tía Verónica.

-Chicas lo sentimos mucho pero si nos quedamos por más tiempo llegaremos a las tantas de la noche a Badajoz y mañana tienes clase Fátima, bueno tu y tu hermano – dijo mi tía lamentándose del poco tiempo que se quedaron.

-No os preocupéis chicas que cuando tengamos una fiesta por aquí por Sevilla nos iremos a Badajoz a haceros una visita – dijo mi madre entusiasmada y sonriéndole a mi tía Verónica, ellas son hermanas inseparables y les dio mucho coraje cuando tuvimos que mudarnos a Sevilla.

-Bueno Ester que me lo he pasado muy bien hablando contigo y sobretodo por haberte visto aunque sea poquito tiempo.

Nos levantamos de la cama y nos dimos un abrazo que si llegamos a hacer más fuerza nos estrangulamos la una a la otra, después de ese abrazo mortal nos dimos dos besos cada una. Íbamos bajando las escaleras y allí estaba mi padre despidiéndose de mi tío Carlos, ellos se llevaban muy bien porque trabajaban en la misma empresa lo que pasa que a mi tío no le desplazaron de su trabajo a otra ciudad, en cambio a mi padre si, pero bueno que le vamos a hacer, a mi ya me da igual porque tengo unos buenos amigos aquí en Sevilla y no me iría por nada del mundo a otro lugar.

Nos fuimos a la puerta a despedir a mis primos y a mis tíos, nos dimos los últimos besos de despedida, salimos a la calle a volver a despedirles y cuando veíamos que se distanciaba el coche de nuestra calle nos metimos de nuevo en casa.

-¡Que cambiazo han dado todos! – dije entusiasmada.

-La verdad que si hija, han cambiado mucho desde la última vez que les vimos – dijo mi madre un poco emocionada por la marcha de mis tíos.

-Venga mamá, que seguro que pronto le volveremos a ver a todos. Mamá me voy a mi cuarto tengo que estudiar y terminar mis deberes – le dije dándole un beso en la mejilla.

-Vale hija – me dijo un poco triste.

Me puse a subir los escalones y a lo lejos le dije:

-Alegra esa cara mamá – soltándole una risa de oreja a oreja.

Seguí subiendo los escalones, recordaba que tenía que llamar a Angy y a Antonio para ver que quería y explicarle porque no le cogí el móvil. Llegué a mi habitación y encendí el móvil, tenía al menos cinco llamadas y un mensaje de Antonio “Ester cuando enciendas el móvil llámame por favor, es importante”. ¿Importante?, ¿cómo de importante?, le tengo que llamar ahora mismo para ver lo que pasa. Cogí el móvil marqué su número, que ya me lo sabía de memoria, y estuve esperando a que cogiera el móvil. Pero no lo cogió. No lo intenté más así que estuve haciendo los deberes y esperando a que viera mi llamada. Puse el móvil encima del escritorio. Estuve casi media hora haciendo los deberes y cuando menos me lo esperaba estaba vibrando el móvil ¡Antonio!.

-¿Antonio que cosa tan importante me tenías que decir? – le dije nerviosa.

-¡Tranquila, tranquila Ester! Hola – me dijo tranquilamente.

-¿Hola? ¿eso era lo único que me tenías que decir? – le dije un poco enfadada.

-No eso no es, pero te quería saludar, sé porque Angy no ha ido hoy al instituto.

-¿Tu lo sabes y yo no?

-Tal vez no te hayas enterado porque seguramente no has visto las noticias, ¿verdad?

-No, no las he visto porque han venido mis tíos de Badajoz.

-Pues verás te cuento. El hermano de Angy ayer salió por la noche con sus amigos y cuando iban a volver cada uno a su casa se encontraron con un grupo que se dedica a pegarle palizas a la gente, y claro como se toparon con ellos pues les tocó recibir una paliza, y ahora mismo el hermano de Angy está en la UCI en graves condiciones, por lo que dijeron en las noticias, eso es todo lo que sé.

No tenía ni la menor idea, me quedé flipada no tenía palabras, no podía hablar, tenía un nudo en la garganta que no me dejó contestar a nada, se me cayeron las lágrimas a goterones. Así me llevé al menos uno o dos minutos.

-¿Ester?, por favor dime algo que me tienes preocupado.

-No, no, no puee ... – intentaba articular palabra pero no podía.

-¿Ester voy a por ti y vamos a verle?

-¡Si ven a por mi! Corre por favor, te espero en la esquina de mi casa.

-Vale, te quiero, no te pongas nerviosa y dile a tu madre que tienes que ir a casa de Ruth a por unos apuntes que no te dieron tiempo a copiar.

-Vale, eso le diré, yo también te quiero, hasta luego.

-Hasta luego mi niña.

¡No me lo podía creer, el hermano de Angy en la UCI! Dios estaba que se me iba a salir el corazón del pecho, no tenía fuerzas para levantarme de la silla y mucho menos para ir abajo y explicarle a mi madre cualquier mentira para que me dejara ir a la UCI. Pero tenía que hacerlo, debía irme lo más pronto posible, no podía seguir con esta angustia sin saber que le habían echo al hermano de Angy y ni mucho menos iba a estar tan tranquila en mi casa cuando mi amiga estaba destrozada. Antes de bajar abajo me limpie las lágrimas, cogí mi bolso con mi móvil, las llaves y todo lo necesario para marcharme. Bajé las escaleras preocupada, pero recordé las palabras de Antonio “Tranquilízate” y es verdad debo tranquilizarme porque sino mi madre me pillará la mentira y yo debo estar allí apoyando a mi amiga así que quiera o no voy a ir. Cuando estuve abajo me fui al salón donde se encontraban mis padres viendo una serie de televisión.

-Mamá – mi madre se alarmó viéndome con el bolso a cuestas y mi cara seria.

-¿Estas enferma Ester? – me dijo mi madre preocupada.
-No ni mucho menos, sino que voy a ir a casa de Ruth me he acordado de que tengo apuntes sin copiar, haber si puede dejármelos, ¿voy a su casa vale?

-Ah, vale hija como tu quieras, pero ten cuidado que anochece muy pronto.

-Vale mamá, con cualquier cosa te llamo ¿vale? Hasta luego.

Me fui corriendo en la esquina en la que le dije a Antonio que fuera a recogerme. Allí estaba esperándome con su moto, con los cascos encima del asiento de la moto, estaba apoyado en la pared con los brazos cruzados y con la rodilla derecha flexionada apoyando su pie en la pared. Así tenía aires de chulo me hubiera encantado darle un beso en los labios, pero estaba demasiado nerviosa como para pararme a dárselo. Cuando llegué a la esquina me tendió un casco, cuando me dio el casco se puso el suyo y yo me puse el mío. Nos subimos a la moto y en breves momentos nos pusimos marcha a la UCI, cuando llegamos aparcó la moto y le puso la cadena, guardó los cascos dentro del asiento y nos fuimos en marcha a la recepción para preguntar en que habitación estaba el hermano de Angy. Había mucha gente rondando por aquel lugar tan horrible. Seguramente todos tenían familiares lejanos, cercanos o simplemente amigos dentro de ella, es un lugar muy espeluznante a mi siempre me ha puesto los pelos de punta solo el oír la abreviación UCI. Antonio me agarró por la cintura acercándome a el y notó como de nerviosa estaba, estaba temblando, estaba lo que se dice cagadita de miedo.

-Tranquilízate Ester, es un lugar muy trágico pero debes tranquilizarte, sino no entraremos.

-Vale, vale, yo me tranquilizo.

-¿Sabes los apellidos del hermano de Angy?

-Por supuesto.

Cuando llegamos a recepción todo estaba muy tranquilo, los médicos pasaban de habitación en habitación tranquilamente, las enfermeras también andaban con aires de tranquilidad y las recepcionista estaban moviendo papeleo, todo estaba de color blanco, las paredes, los trajes de los médicos, enfermeras, recepcionistas, todo era muy tranquilo y silencioso. Nos atendió una recepcionista llamada Tania.

-Hola buenas tardes, ¿me podría decir en que habitación reside Luis Fernández Díaz?

-Por supuesto, pero en estos momentos no se admiten visitas.

-No, no se preocupe, no vamos a entrar en la habitación solo queremos saber donde se encuentra para ver a los familiares y amigos.

-De acuerdo, un momento por favor – empezó a teclear el nombre en el ordenador – Se encuentra en la habitación 35.

-Muchas gracias – le sonreí, no esas sonrisas que yo acostumbraba a echarle a la gente por el nerviosismo que llevaba.

-No hay de que.

Subimos por el ascensor, habían mal contadas siete personas metidas en el ascensor y contando con nosotros nueve, nadie hablaba con nadie excepto dos médicos entre sí. Me enteré un poco de la conversación, pero no del todo estaban hablando del hermano de Angy.

-El chaval de la habitación 35 se encuentra en condiciones fatales, le han dado tales palos que le dejaron inconsciente al menos diez minutos – le dijo un médico a otro.

-Si es muy lamentable que haya gente con tan poca sangre para darle tal paliza a un chavalito de nada más y nada menos que dieciocho años – le contestó el médico.

Llegamos a el pasillo en el cuál las habitaciones eran desde la habitación cuarenta hasta la habitación sesenta. Había un montón de asientos y en cada asiento de cada habitación había sentado alguien. Vi a lo lejos a Angy, la madre de Angy y el padre de Angy. Aún no me podía imaginar que todo esto fuera cierto, debería ser un sueño.

-¿Estás tranquila Ester?

-No, pero no puedo evitar ponerme nerviosa, mira toda la gente que hay ahí, no hablo solamente de la familia de Angy también hablo de las otras personas.

-Ester, no te preocupes todo saldrá bien – me dio un abrazo y yo le agarré por la cintura devolviéndoselo – Ahora hazme el favor y tranquilízate.

-Esta bien.

Fuimos caminando hasta que casi llegamos al lugar donde se situaba la habitación del hermano de Angy, “no podía ponerme nerviosa, no podía ponerme nerviosa”, me dije a mi misma, para tranquilizarme porque sino lo hacía pondría peor a Angy y yo no quería eso. Allí estaba Angy sentada llorando junto con los familiares.

-¡Angy! – le grité.

-¡Ester!, ¡oh Ester! – se vino hacia mi llorando – Hola Antonio, ¿qué hacéis aquí?

-Me enteré por Antonio que tu hermano estaba en la UCI y yo iba a venir quisieran mis padres o no aunque en realidad ellos se piensan que estoy en casa de Ruth.

-Joder Ester, me alegro de verte tía, no sabes lo triste que estoy, llevo aquí desde las dos de la mañana, esperando que nos digan algo los médicos y por eso no he ido a clase, no me encontraba con fuerzas.

-Normal, a mi me hubiera pasado lo mismo.

-Lo sentimos mucho Angy – dijo Antonio ya que yo no le había dicho nada sobre el hermano.

-No os preocupéis seguramente se pondrá bien. O al menos eso esperamos.

-Joder Angy no sabes cuanto lo siento, cuando me lo ha dicho Antonio me he quedado anonadada, no pensaba que fuera verdad hasta ahora. No he podido ver hoy las noticias porque he tenido visita en casa que sino hubiera venido muchísimo antes.

-No te preocupes Ester, cada uno tiene su vida. Ya me darás los apuntes, porque ahora mismo no tengo ni ganas de mirarme al espejo la verdad.

-Lo siento Angy – le dije bajando la cabeza y me tiré a ella para darle un abrazo de ánimo.

-Chicas os invito a algo para que te de un poco el aire Angy, supongo que te has llevado toda la noche aquí sin poder moverte.

-Si, bueno esperarse que cojo mi bolso y nos vamos donde queráis.

Estuvimos esperando a Angy allí de pie en medio de todas las habitaciones en las cuales seguramente estaban habitadas por personas enfermas con la esperanza de recuperarse y volver a llevar la vida normal o anormal que llevaban antes.

-Venga vamonos – la verdad que venía un poco más contenta a como la habíamos visto al principio seguramente la compañía de sus amigos le resultaba gratificante y sobretodo cuando estaba en esta situación.

No soportaba ver a Angy triste, me gustaba la sonrisa que tenía y los hoyuelos que le salían al reírse. No quería que estuviera angustiada por lo que le había pasado a su hermano así que de momento no hablaríamos con ella de lo ocurrido haber si se le olvidaba aunque fuera un poco, nos fuimos a la cafetería que había enfrente de la UCI y allí estuvimos tomándonos un café, por supuesto que un descafeinado para ella porque si llega a beber café no hubiera parado de mover la pierna en todo el tiempo que estuvimos sentados en aquella mesa.

-Bueno ¿y que noticias hay por el instituto que yo me haya perdido en un día? – me dijo Angy con aires de interesante.

-Pues no te has perdido mucho señorita, pero lo más flipante de hoy ha sido ver a Carla la empollona con una minifalda, tía yo me partía el culo, joder macho que bueno fue eso.

-La leche falto un día y la empollona de Carla se pone una minifalda, ¡joder! Con lo bueno que hubiera sido verla.

-Bueno y no te cuento nada de cómo se pusieron los chicos de la clase cuando entró por la puerta, no he visto en mi vida tantas risas juntas, es una relamida la tía. Encima llevaba un tupé de eso de los años de Maricastaña.

-¡Joder macho! Que pena que yo no estuve allí para verlo, que sino me habría tronchado de la risa seguro.

-Pues si seguro, hoy todo el mundo me ha estado preguntando por ti, pero claro yo estaba igual que ellos sin saber nada de ti, ¿Cuándo volverás Angy?

-Pues no lo sé Ester, mis padres están hechos polvo y yo no les puedo dejar así, y si muere mi hermano ... – me dijo mientras se le saltaban las lágrimas

-Angy no pienses eso que verás como todo sale bien, no te preocupes, tu ten esperanzas en que va a recuperarse – le dije lanzándole una sonrisa.

-Ester tu y tus sonrisas – me devolvió una sonrisa y creo que por un instante se había olvidado de las preocupaciones que le esperaban de vuelta al hospital.

-Chicas siento tener que deciros esto pero ... – dijo un poco mal porque a Antonio no le gusta dar malas noticias – Ester tu te tienes que ir ya a tu casa, tu madre no va a tragarse que hayas estado tanto tiempo con Ruth ...

-Joder Antonio no puedes hacerme esto, no quiero irme, creo que voy a llamar a mi madre y decirle donde verdaderamente estoy, no quiero dejar a Angy así en esta circunstancias ... – yo sabía que tenía que irme, en realidad no le iba a decir nada a mi madre y tampoco quería volver a casa, pero es que solo la idea de dejar sola a Angy de nuevo en ese hospital, tan silencioso, me daba escalofríos.

-Por favor Ester debes volver a casa, si tu madre se llega a enterar de que le has mentido, puede que te castigue y si te castiga es cuando no vas a volver a venir aquí para ver como está Angy, por favor hazle entrar en razón – y miro a Angy suplicándole que me dijera algo, porque cuando ella dice algo para mi va a misa.

-Venga Ester tiene razón, debes irte a casa no te preocupes por mi, esta noche si quieres hablamos por el móvil, te lo prometo – me dijo mientras me sonreía, su cara de felicidad me alegraba y a la vez me tranquilizaba.

-Bueno vale ... – dije un poco cabreada – Pero que sepas que lo hago por ti Angy, que por mi me quedaría aquí toda la noche, todos el día, toda la semana ... Hasta que le dieran el alta a tu hermano.

-Ya lo sé Ester, pero tu tienes tu vida y no vas a dejar de hacerla normalmente porque haya pasado esto, ¿comprendes? – me dijo mientras me agarraba una mano entre las suyas, parecía que la que estaba mal era yo y me sentía egoísta por mi parte – Ester sé que te tengo para lo que haga falta y tu a mi también, pero eso no quiere decir que si te vas me vayas a dejar tirada, sino que te tienes que ir obligadamente y lo comprendo.

-Te quiero Angy – y me lancé sobre ella dándole un abrazo que un poco más y no la ahogo – Me tienes para lo que quieras, si te pasa algo, ¡lo que sea!, me llamas, estaré disponible las 24 horas del día si hace falta.

-Ya lo sé y te lo agradezco, no sé cuanto va a durar esto Ester pero necesito tu apoyo incondicionalmente.

-Sabes que lo tienes.